viernes, 14 de noviembre de 2014

Relato de tres fotografías

Este era yo en un día normal, mi mejor amigo tirando de mi y el perro a mi vera. La verdad esque mi vida no era tan normal para otros, ya que yo no podía andar y necesitaba una silla de ruedas.
Sufrí de pequeño, con cinco años, un accidente de coche. Iban mi tío y mi padre. Habíamos regresado de hacer montañismo. Ese día fue alucinante, menos por ese trágico momento, el cual solo yo hoy recuerdo. Mi padre sigue en coma después de un año, mi tio murió y yo vivo con mis problemas. Había perdido el conocimiento y toda mi vida pasó en pocos segundos. 
Mi madre llora todos los días, cuando le visita o cuando me ve a mi feliz a pesar de todo. Ella me dice que soy un ejemplo para el resto y que ojalá nada hubiera pasado. 
Ella sigue soñando con esos domingos en los que tendían juntos la ropa, se sonreían y seguían con la tarea. Mi padre le daba pinza por pinza y prenda por prenda, que tenía en ese gran cesto blanco. Mi madre se ponía aquella coleta despeinada que siempre le gustaba tanto a mi padre.
Toda mi familia sigue buscando soluciones para que yo pueda caminar sin ningún tipo de problema, yo les digo que no es importante, que sigo vivo, respirando, eso es lo prioritario.
Muchos de mis compañeros se rien de mi, pero muchos otros que han sufrido una pequeña lesión me preguntan por qué no lloro al sentirme como estoy, inválido. Yo les digo que simplemente sonrío.
Ahora solo espero que mi padre salga del coma y que mi madre deje de llorar, porque eso es lo que me entristece. Ver a todo el mundo triste, llorando, suplicando a mi alrededor, cuando a cada uno le toca lo que le toca y a mi me a tocado esto.

Relato escrito por: Marina Moral García

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